sábado, 22 de enero de 2011

001A Epistolares de Tul -Anexo a la historia de N-

Cuando te conté la seducción entre N e io, dije que nos dimos el beso de despedida en la mejilla y poco a poco los labios se fueron juntando; pero, probablemente no haya sido así.
Años antes, hice un viaje grupal al extranjero y después del mismo, hubo varios encuentros entre los que participamos de dicha experiencia.
Pues bien, MA era una muchachilla ex compañera de dicho viaje sin pena ni gloria. De hecho ella viajó junto a a su hermano y su mamá; y ésta, su madre, sí que era atractiva. Incluso, en aquel país hubo un pequeño flirteo entre la mamá y el suscrito.
Bueh, en una de esas reuniones de ex viajeros, nos despedimos MA, la chica (unos 20 años) e io, y nos fundimos en un abrazo-coito de apenas unos segundos.
Ahhhhhhh, qué sensación.
La volteo a ver y reconozco que su cuerpo es totalmente intrascendente: no tiene nalgas, sus piernas ni las conocí (porque a mí me gustan las piernas llenas y bien formadas, como las de Tutú), sus pechos tampoco eran algo del otro mundo; de hecho ella andaba siempre con pantalones y cubierta hasta el cuello.
Peeeero, ese abrazo fue “algo” que ambos vivimos.
Inmediatamente después de eso, le pedí a los pocos segundos, otro abrazo, y… se negó rotundamente.
Hubo alguna otra reunión en la que volvimos a cruzarnos MA e io y nanai que quiso volver a repetir la experiencia ella; tan solo un apretón de manos y el consabido beso en la mejilla.
Pienso (siempre lo he pensado) que si nos hubiéramos dado ese otro abrazo, nos habríamos quedado allí, no segundos, sino minutos o más engarzados y habríamos terminado cogiendo.

Esto lo reflexiono a partir del comentario de tus manos en relación a A y demás hombres, y replanteo mi history con N:

Se levantó y me dijo que ya tenía que irse.
Yo me incorporé y, antes de darnos el beso de despedida en la mejilla, nos fundimos en un abrazo mágico; en ese momento nuestros cuerpos se re conocieron. Éramos amigos de años, fiestas, tertulias, alcohol, bailes, pero nunca nos habíamos engarzado como en esa ocasión.
Habíamos fumado mariguana, a mí la droga siempre me incrementó los sentimientos.
La cosa es que ese abrazo, ahora así lo veo, fue el verdadero inicio del acercamiento entre N e io.
Abrazados pues, iniciamos esos resoplidos característicos de los entes calientes; entonces sí nuestras mejillas se pegaron una a la otra y, al mismo tiempo de ir desplazando nuestros rostros hacia los labios, ya mis manos estaban magullando sus nalguitas. De allí bajé a la zona vaginal y le quité el calzón.

Y a partir de aquí, la historia continúa como ya fue contada.

001 Epistolares de Tul

Antes de comenzar con estos relatos, debo comentar algo importante: mi sexualidad la inicié relativamente tarde debido a una absoluta inseguridad o baja auto estima.
Era más o menos obvio: no reunía los cánones de belleza masculina (a mi entender) (verbigracia: los tipos “hermosos” que exponen las mujeres en las redes cada que pueden: atléticos y "bellos"); además, no tenía dinero como para "cubrir" esas "deficiencias".
Tal vez por lo mismo, era exageradamente tímido.

Cuando esta situación fue superada de alguna forma, descubrí que tenía un tremendo poder seductor. Me di cuenta que podía tener a la FMBDE (Flor más bella del ejido).
De hecho, cogí con casi toodas mis amigas de la etapa universitaria.

Bueh, no te contaré en orden cronológico.
En esta oportunidad te hablaré de N.
La invité a la casa a fumar mariguana en un día/noche en el que mi madre estaba ausente.

Éramos amigos de años. Compartíamos cine, lecturas, teatro, tertulias con alcohol...
Ella sabía que unas semanas antes había invitado a otra amiga (común), con la que yo cogía (eso se sabía) para los mismos efectos (esto es: de fumar mota).
Yo fumaba allá, a las mil, y por esa época frecuentaba a un amigo que "siempre" tenía droga en su casa. Por lo que para mí era fácil el conseguir uno o dos pitos de vez en vez.
No en todos los casos pondré mi edad; en este caso tenía 29 y ya había pasado aquel drogadictiempo de los 14-15 años.
En verdad, ahora a la distancia, no sé si quería (mos) o no hacerlo, pero yo me la tuve que coger.
Y bueh, como expuse al principio, creo que sí, que los dos queríamos coger.

Todo comenzó cuando ella se sentó en el sillón, después de que ya habíamos fumado, y subió las piernas al mismo, de tal forma que le vi unas hermosas pantorrillas básicas. Poseía un cuerpo bien repartido. Estaba buena la N.
Se levantó y me dijo que ya tenía que irse.
Yo me incorporé y le di el beso de despedida en la mejilla y poco a poco desplacé mi boca a la suya sin encontrar resistencia.

(En este punto es importante aclarar la diferencia de género; esto es, por lo general el hombre "debe" lanzarse, con el riesgo de ser rechazado.
Para las mujeres resulta más sencillo, creo).

Entonces empecé a acariciarle simultáneamente los senos y la entrepierna, para lo cual ya le había levantado la falda.
Bajé mi rostro y le quité los calzones y le besé la vagina durante un buen rato, chupeteando sus vellos y lengüeteando (ojo: no con tooodas es factible esta experiencia). Le veía la excitación en la cara cuando la volteaba a mirar hacia arriba, pues se encontraba parada.
Estaba sólo en la casa, repito, así que pasamos a la recámara y dormimos juntos toda la noche, después de las delicias de coger.
Aparte de mi oralidad en su vagina, y de la novedad del "coito inter-amigos", la cogida fue normalita.
(De hecho, como iremos viendo, aunque hubo unas incipientes experiencias, la verdadera animalidad sólo la he experimentado contigo).

Sus tetas eran pequeñas, pero los pezones, como de chupón, se mamaban de una manera divina.

Seguimos frecuentándonos y ya nunca más cogimos.
Con el tiempo supe que ella resultó embarazada de esa única ocasión uit mi y resolvió sola la situación.
Aproximadamente al año de eso, N me llamó porque, de otro embarazo (no provocado por mí), se aplicó la medicina de manera inversa y la llevé al doctor. (De esto subí a la red un relato hace unas semanas).
Éramos pues muy amigos y lo fuimos hasta hace 20 años aprox. en que dejamos de vernos.