Te cubro bajo el agua con la espuma
con pena –pues tu desnudez he visto–
y en grupo –muchos ojos de Mefisto–
miraron lujuriosos tras la bruma.
Bailaste –lo registra ya mi pluma–
y no puedo evitarlo –me resisto–
amarte y desamarte –ve que insisto–
soy viejo-joven –soñador– en suma.
Visito este burdel para admirarte
lo sabes –las funciones me dedicas–
te espero –cuando pasas a acostarte–
regresas a las mesas –no claudicas–
es mucha tu clientela –tienes arte–
yo escribo sin parar mientras fornicas.
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