Tiento tus nalgas frías, mismas que mis caricias comienzan a calentar.
Te beso en nuestro siempre primer ósculo con sabor a sexo.
Voy directo a chupar/lamer pezones para succionar esa lechita rica que me brindas, Mujer.
Haga frío o no, la ropa va cayendo de a poco, con excepción de la interior, la que coadyuva en las presiones, ya sean manuales o lingüis de nuestras partes más sensibles.
Hacemos el amor, tiramos, cogemos, follamos, templamos, y siempre nos miramos con esos ojos de entrega absoluta: antes, durante y después de.
Tiempos difíciles de definir en nuestro coitus eternis.
Me vengo en tu boca, en tus dulces senos, en tu culo rico ricurita, en tus dedos de pies o manos o en tu coño mágico.
Siempre estamos cogiendo.
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