viernes, 22 de marzo de 2019

Ternura


De niña aprendió a acomodar minuciosamente en su bolso, los objetos que le eran imprescindibles, tanto en sus andares escolares como también en lo necesario para con las amiguitas del barrio.

Ahora, después de quince años de casada, en su asistencia al novedoso curso de idiomas, ya van tres semanas seguidas que porta, aparte de lápiz labial, crema y pintura facial: maquillaje de ojos, desodorante y crema del cuerpo, esta última en tamaño portátil.

Dichos enseres, al igual que en la infancia, los acomodó muy bien y con harta ternura.

En esta ocasión los lleva para utilizarlos después de ducharse, sólo en el caso de que se dé la fantasía que mantiene con el profesor de francés.

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